El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración.

 

¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!

 

Bañaos en la sangre de Cristo crucificado, y comenzad una nueva vida con la esperanza de que vuestras culpas se consumirán en la sangre y en el fuego del amor.

 

¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!

 

Solamente la perseverancia es coronada.

 

Si permaneciereis en la santa fe, jamás la tristeza ocupará vuestro corazón.